

DATOS BIOGRÁFICOS: ANDRÉS CASTRO RÍOS
Andrés Castro Ríos nació en Santurce en 1942. Su niñez transcurrió
en el barrio “Trastalleres”, donde tuvo como vecinos a Marcos
Rodríguez Frese y Vicente Rodríguez Nietzsche. En la Escuela
Intermedia Labra, se uniría al trío, Wenceslao Serra Deliz. Ya en la
Escuela Superior Central comenzaron a hacer pininos literarios y
periodísticos en el boletín estudiantil “El Palacete”, en el que Andrés
escribía poemas románticos y la sección deportiva. Posteriormente, en la
Universidad de Puerto Rico y durante el mes de septiembre de 1962,
fundarían una modesta revista literaria titulada “Guajana”, que dio
nombre al grupo. Andrés permaneció vinculado a este círculo literario
hasta su muerte, acaecida en septiembre de 2006.
Estudió en la Facultad de Humanidades de la UPR. Se desempeñó
como profesor en escuelas públicas del Barrio Obrero. Continuó estudios
posgraduados en el Centro de Estudios Puertorriqueños. Publicó los
siguientes poemarios: Muerte fundada (1967), Estos poemas (1967) en
colaboración con Rodríguez Nietzsche; Trovas lareñas (1968) con
Rodríguez Nietzsche y José M. Torres Santiago; Don de la poesía
(1974), Lírica colérica (1977) con otros; Libro de glosas (1980), Libro de
nanas (1985) en colaboración con Rodríguez Nietzsche; Convicciones
para armar a la ternura (1988), Como flor en primavera (1994), Receta
de mujer (1994), Transeúnte de niebla (1991), La noche y la poesía
tienen algo que decir (1996), Crónica escrita para ser cantada (1998),
Libro del cuerpo y del alma (2000), y una breve selección de madrigales
conjuntamente con Rodríguez Nietzsche, que vio la luz póstumamente a
fines de 2006.
Figura en varias antologías, así como en las dos publicadas por
Guajana: Hasta el final del fuego (1992), y Flor de lumbre (2004),
conjuntamente con el ICP. En el volumen Relatos en espiga (2007),
editado por Reynaldo Marcos Padua y el ICP, aparecen varios cuentos
de su autoría. Dejó inédito un manuscrito titulado “Libro de relatos”, así
como otros volúmenes de poesía. Cultivó con maestría formas y metros
clásicos como la décima, el soneto y el terceto encadenado. Fue amante
del bolero y los tangos de Carlos Gardel. De él ha dicho el Dr. Reynaldo
Marcos Padua: “Poeta de aliento cósmico a veces, de sacudimiento
existencial y profundo compromiso social, ha hecho del tema del amor
en gesto cotidiano uno de sus logros poéticos más inmediatos, logrando
expresar con acertado pulso tanto lo amoroso como lo trascendental en
su poesía”.
W.S.D.