AÑO 2008                                                                                  NÚMERO 4
ÍNDICE
Descubrimiento

Al hombre de la Tierra
la luna, de repente,
se le hacía verso rojo en las orejas.
Y en el cuadro sencillo
de sus pechos de hembra,
sus manos fueron lluvia desbocada
que aún la piensa.



Luna nueva

Temo pensarte
tal como te quiero y al hacerlo herirme
porque profanaré
la pureza de tu aparición.
Cómo me gustaría dormir
como la noche duerme,
volar hasta el cansancio del ave
que no descansa,
hacer esta sombra infinita
y olvidar la soledad
que trae la luz de tu amanecer.
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