AÑO 2008                                                                                  NÚMERO 4
ÍNDICE
1700

Aquí estuvo la dicha.
Ya no queda sino esa recta de luz bajo la puerta
como única evidencia del fulgor
que asoló todo este aire.
La noche te comprende y se arrincona.
Irte o quedarte da igual:
se ha llenado el mundo de esa sombra
que presagia tu morada.
¿Quién sabrá, cuando recorras los pasillos
que te aguardan con premura
lo que recién has perdido?
¿Cómo aparentar que todo sigue,
si en efecto todo sigue
despojado de sentido?
Arduas, ahora todas las miradas te desprecian.
Has cometido el pecado más atroz:
te has despedido.
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