Arte poética
El poema es un zafiro
de bordes punzantes,
envuelto en una túnica de sal
oculta sus talentos.
Mis oídos
son azogue atisbado
al acecho
de la palabra elusiva.
Mis insignificantes manos
son un cúmulo de llagas
que palpan la sal
en el largo de sus bordes
en búsqueda de un signo
que vierta luz
y deje al descubierto
el símbolo y la maravilla
que sólo conoce la piedra.