AÑO 2008                                                                                  NÚMERO 4
ÍNDICE
Responso a Carlos Raquel Rivera

Tu silencio era tu misterio
y te guardaba de los cuarteles
y los esbirros que merodeaban y te vigilaban
por los adoquines y los balaustres
...mientras tanto tú pintabas
en la vieja ruina de la San Sebastián monstruos,
alucinaciones, esqueletos, paisajes, bosques,
árboles, follajes, juradas, lagartijos, fulanas,
elecciones coloniales, malaentrañitas,
la masacre de Ponce y la noche de San Juan
...y luchában los claroscuros en el lienzo
las sombras y las nieblas
la metamorfosis del sol
y los colores aleatorios que inventaba
lentamente tu pulso cetrino, amielado,
desparramando rojos, amarillos, verdes y blancos
ad infinitum
cuando escribías al pincel y a todo fragor las memorias
de Río Prieto perdido en e1 olvido
solitario de la Silla de Guilarte
junto al barroco campesino de tus tormentos
verdinegros y las desesperaciones que ardían
por los sentimientos en el trapo abigarrado.
Tú habías descendido de las sínsoras yaucanas
a foguear tu causa en la vieja ciudad
donde la fuerza de tu brazo se alzaba contra la marinería
borracha que los buques imperiales vomitaban
en los lenocinios añiles del viejo San Juan
promiscuo y licencioso.
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