Alcanzarte
En el polen amarillo
de un penacho de cielo.
Aprisionarte fecundarte
desnudamente alba
soñadamente pura
como cascada al vuelo
como el cristal de un fósforo
erguido desde el oscuro sol
de agazapado ocaso.
Si miré las estrellas
con las pupilas despeinadas
por el insomnio
hoy canto tu ternura
con el pájaro que te trajo
amarrada al primer arcoiris
que se bebió la lluvia de tu pubis
y encendió las primeras espigas
de la nueva mañana.