Cuasi-patriota
El remolino injuria la franela,
la deshila, la desplancha.
Ríos de chocolate amargo
entumecen las matrices
del cuasi-patriota.
Corredor infatigable,
desvelo pendiente
a metales preñados
de postura y bolsillo.
Indiferente, dócil,
el grito de guerra te fastidia.
La "tormentera" destapa el techo
e invitas al huracán,
te destruye y lo bendices
¿Quién te engendró ajeno?
Los tuyos,
pudieron cultivar la semilla,
sembraron piedras.
¡Levanta maderos!
Flexiona, músculo irreverente,
desahucia el "rígor mortis"
del "prostituto multiestrellado".