Fábula para no volver
Si quieren que de este mundo
Lleve una memoria grata,
Nadie distinga en mi bata
Que soy leve y tremebundo.
Vivo con un no rotundo
Rasgado tras mi garganta.
Sólo lo que es bello y canta
Me complace, y en la aurora
Me vuelvo ingenua pintora
Que pinta mientras se espanta.
El retrato, complaciente
Con la imagen del olvido,
Me consume y en su nido
Simulacrito, excluyente,
Recrea un orbe impaciente.
Caigo erizada cual gata.
Todo es níveo. Todo es nata.
Y, por si acaso me inundo,
Llevaré, padre profundo,
Tu cabellera de plata.
Si quieren, por gran favor,
Que lleve más, llevaré
Lo que es otoño en mi fe:
Tez de añoranza y temor.
Ahora sombra y candor
Se truecan en mi descenso.
Distingo estrépito intenso.
CONTINÚA