Un ojo nos vigila en el parque de la inocencia Como buenos espectadores vertemos la agonía y el escepticismo El gato jugaba graciosamente con una bota y una abertura Misteriosa por donde observábamos la ciudad la isla y los demonios El gato aun nos observa desde su ojo apocalíptico y juzga osadamente Sin perjudicar nuestras sombras Su mejor burla es la indiferencia Animales mordiendo un vaso azul cuando descendemos la silueta de la montaña Gira, gira, gira Cae la parábola sobre el diente, un verso mediocre y enajenado sobrevive Agita sus garras de felino mordido, salta el vaso azul y explota el silencio.
II
La montaña rusa elude el peligro con su cabeza despedazada por la la herrumbre El mecánico almuerza recostado entre chillidos y amaneceres en la burla Ese mismo amanecer inventa al bote que naufraga con andróginos y y perros que disienten Búrlate de su agonía como ellos seducen las mordidas del tiburón, Luego sangra tu rostro con agujas y paletadas que le infieren al escualo con aletas de bronce por el olvido,
El vaso gira inevitablemente sobre un péndulo con destellos de poder poder inevitable El hombre se apodera y lo empuja hacia los mares Que ahogan a los huidizos y espantan a los que permanecen con cruces de sumisión Satura la isla su poderío sobre discursos apresurados que deforman el vaso azul que escupe la saliva del gato y la deformación es una realidad graciosa y febril…