CONVERSACIONES, MONÓLOGOS

                               
 Los mudos hablan
                                un extraño lenguaje de gestos.
                                Delfín Prats

Excesivo soy, por naturaleza,
el sueño, la pesadilla,
de la insistencia en estos días
se encuentran incesantemente
entre todos los pecados
de un espacio que no debo habitar,
una vez más me obligan
ha encontrarte, entre las alucinaciones y la soledad,
sitio al cual recurro,
múltiples caminos
y el agua arrastra con la herida del tiempo
otra vez curada al sol,
historias, viejas, de amor
vuelven a revelarse
en ese extraño vaticinio de tu mirada
                                         y la desesperación.
Eres algo más que aparece y desaparece
en la repetición de la mañana,
amanece en el punto exacto del horizonte
donde oculta se encuentra tu edad.
Como única incógnita
de lo que te ha tocado vivir
los peces que te habitan
desde el adentro deseado
remolino que aún no puedes compartir.
Solo aspiro
a un breve lugar en la repartición
                                         de tu vida
efímera mirada y sonrisa
al fragmento de ese instante
                    que cierra los párpados
cuando la temerosa timidez
nos muestra el leve sonrojo.
Todo arrastrado en un silencio absoluto
                           y la angustia jadeante

                          de la blancura de tu piel.