Nunca será de noche en La Habana
A los cincuenta años de la revolución
Llevo un malecón
de asombros anclado
en el alma
bordeando La Habana
al barlovento
yo sé por qué exacta turbulencia
de iluminada geografía
Basílica es ahora hoguera
san Francisco son abrazos
la Plaza Vieja es la nueva
la Revolución poema
y mis amigos hermanos
con el mismo salitre
sediento
entre los labios
no son columna ni piedra
sino lomos de caballo
y aroma de verde monte
donde La Habana se asienta
CONTINÚA