Canción urgente para Vieques

Hay una isla herida
que es una isla niña,
una isla tierna y verde
como una pequeña lagartija
que desayuna amaneceres.
Hay una isla-hija
pedazo de esta isla-madre
que vive acorralada
por emisarios de la muerte.
Aguijoneada por bandadas
de guaraguaos de acero,
sus playas sólo conocen
las flores agrias del fuego,
la lluvia de la metralla,
la caricia árida de la pólvora
y la enfermedad insidiosa
del plutonio.
Sus pescadores guardan luto
por la ausencia de sus peces,
espantados por la presencia
de los espectros grises,
que ofenden nuestros mares
con su estela
de destrucción y de petróleo.
Hay una isla que sufre
pero no está sola:
Una canción la acompaña
a recibir la aurora.



                                                                                                                 CONTINÚA