EL ONCENO (A PUERTO RICO )
Alacranes de la noche,
en la espalda desatino;
fuentes timan, son derroche,
al Caribe colombino.
Atilas del verde lecho,
águilas en la posada.
Bordan de pesar mi pecho,
soy vaivén y llamarada.
Libertad es la ilusión
que difunden por la tierra
y mi pueblo el centurión
cada vez que van a guerra.
Oro, mirra, amarga luz,
victimarios del mendigo,
en altar a su arcabuz
a Dios ponen por testigo.
Los sombreros de su agente
de cincuenta estrellas son,
capitula lo evidente,
es lacayo y gran bufón.
CONTINÚA