En el nombre del padre:

Papá, yo no sé,
yo no sé por qué te quiero tanto.
Todos aquí saben
por qué te quieren tanto
pero yo mismo no sé por qué.
No lo sé.
Perdóname, papá, y mamá.
Perdónenme todos ustedes.

Todos aquí saben por qué te quieren.
Unos
porque fuiste un hombre dulce y bueno,
honesto,
o porque atendiste a todos,
porque nos acompañaste en las buenas
y en las malas,
o porque nunca diste qué hacer,
porque nada pediste para ti,
o porque diste cuanto tuviste
y a manos llenas.
O quizás porque eras la paz,
la serenidad,
esa concordia imperturbable de la siesta,
o porque todos pudimos siempre contar contigo,
o porque no hiciste mal nunca
ni a nadie,
o porque comprendías y aceptabas,
calladamente,
o porque no usaste nunca la fuerza
o porque nadie te temió jamás.



                                                                                                                  CONTINÚA