



LO NECESARIO
UNO se encuentra a veces
solo entre sus costillas y solo
entre toda la gente, hundida
la ternura al fondo de los poros. Toma
un libro de paz, una revista, recién
llegado amor. La desnuda
como partir el pan, y se va por la piel
bebiendo luces, palabras de una voz luminosa,
desconocida y nuestra, sin embargo.
Recuerdas el poema que quisiste
escribir entre agrios buches, cuando
Fidel dijo: es dolorosa-
mente cierta la muerte. Y lo dejaste
a medias con tus convencimientos
de amargura. Hoy lo tomas como
una vaso que arde, lo llevas a tu boca
y se te sale el corazón. Por esa herida
sangra contra el viento inundado
de impurezas. Cuando acabes la sal
y el aceite que te llenan, sabe
que va el amor haciendo huella y lo más
necesario es pisar adelante
con todo lo que tienes. Para aprender, al menos,
a escribir igual que en el principio,
diciendo así y llorando
si es preciso: A,
como en ahora y en abrazo; B,
como en batalla y en bandera; C,
como en compañero y comandante,
y en el idioma antiguo de los héroes: Ch,
como en Che. Así seguido.

