GUAJANA
Año 2007                                                                                                                          Número 3

ANA MARÍA FUSTER LAVÍN

Preludio

          
Para el destino

Silencio, serpentea suave escarcha…
Las hormigas se esconden en los besos tibios
El faro llueve arena y minutos.
Sigo anónima,
sí, volví a serlo,
mi vientre también.
Anochecen las palabras, míranos,
así recorrieron los dolores sobre mi espalda
los mosquitos semánticos permanecen postmortem,
y renace el arco iris,
un manantial, una fuente, a través de mi cueva ,
refugio de tu nombre, o víspera del mío,
cuando un trueno enmudece los sueños
también el silencio,
siempre vuelve a amanecer.

Grita, gruñe, garabatea gratos secretos…
Las palomas liberan abrazos de sangre,
el vendedor de milagros oscuros desgarró las horas.
Sigues clandestino
o vuelves a serlo,
a huir también
pero tus pisadas siempre regresan
amanecen como espejos colgados de mis manos
que sólo desgarran los recuerdos, las pesadillas,
Nunca dejaron de vivir las mariposas,
recuérdanos,
siempre tuvimos apellido, también comida.
El mensaje en la botella atraviesa mi puerto
no hay gusanos, sólo poesía.
La muerte huye del gorrión
cuando renacen las amapolas de mis alas
así mis pies se repueblan de versos;
son los sueños consagrando amores.
La melancolía recolecta los minutos
y la esperanza reparte calendarios.

Libre, liberto, libidinoso, liba mis letras
un libro conquista luciérnagas azules.
Ahora, renace la voz inédita,
el preludio suave incógnito, incólume,
incluso, libertino, que danza,
una  piel de león en ojos de leona,
y en mi vientre poblado de palabras
amanece nuestro nombre y apellido.
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