ANDRÉS CASTRO RÍOS
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La poesía subía por las venas:
el verso y tú su libertad
meditan,
se estremece la sangre entre
rituales
y en esta luz tu corazón
palpita.
Alegría por la lluvia de los
ojos
y por la inspiración llueva alegría:
furor de sangre vivo entre
dos cuerpos
secreto de pasión airada y viva.
La dicha, el madrigal, tocan
tu puerta
y estás como de vuelo, pensativa,
dormida sensación que da tu
tiempo
con ramos de alegría y alegría,
y alegría.
11 abril 2006