CARLOS NORIEGA RODRÍGUEZ
Huyo del silbo encadenado
Huyo
del corrupto que le robó a mi pueblo
Del político que jugó con la salud de los niños
y los enfermos de Sida con ideas falsas
y principios de basura reciclada
Huyo
de toda la crápula humana que nos inunda
Muevo mis barajas sobre la mesa del tiempo
sin la carcajada sangrienta del payaso
que pasa las horas en blanda complacencia
de tigre asustado
Con sus cuadernos de leche cortada
en su rincón cadavérico
Huyo
de los canallas
que venden la patria por monedas enfermas
Huyo
de toda esta basura maloliente y desgraciada
He mirado el reloj
y las manecillas volvieron a juntarse
7 de noviembre de 2004